¿Qué tiene que ver el Autoconocimiento con la Teología del Cuerpo?

Autoconocimiento teología
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¿Alguna vez te has sentido solo aunque estés rodeado de personas? ¿Has intercambiado amor por sexo o sexo por amor? ¿Te han roto el corazón?  ¿Al final del día te quedas con un vacío, aunque lo tengas todo?  ¿Sabes por qué estás hoy aquí?  ¿Logras reconocer el sentido de trascendencia de tu vida?  ¿Qué consumes en tus redes sociales?  ¿Buscas videos que te lleven a un placer sexual momentáneo?  ¿Haces que las redes sociales llenen los vacíos que hay en tu corazón?  ¿Conoces tu verdadero valor o andas mendigando migajas de amor?  ¿Cómo te quedas después de que te entregaste a una persona en una noche y sabes que, tal vez, no la vas a volver a ver?

¿Qué es la Teología del Cuerpo?

En el fondo de nuestro corazón, todos tenemos el anhelo de amar y ser amados. San Juan Pablo II descubre este anhelo a través de la teología del cuerpo. Hoy más que nunca se necesita compartir el regalo que nos dejó a través de estás 129 catequesis, las cuales se dieron durante los primeros 5 años de su Pontificado. Entonces, la teología del cuerpo es este compendio de enseñanzas que hablan sobre el amor humano en el plan divino.

Si tu caso es que, has escuchado mucho hablar de teología del cuerpo, que hasta lo consideras un cliché, debes entender que cada vez que te acercas a ésta, hay algo nuevo que descubrir.  ¡Déjate interpelar por ella!

San Juan Pablo II, dedicó 5 años para hablar sobre este tema, ¿qué tan importante habrá sido, para que el Papa, ahora santo, dedicara todo ese tiempo a hablar sobre ello? La teología del cuerpo es algo que necesitamos escuchar y entender, ¡porque responde al anhelo de tu corazón y de mi corazón! Ese anhelo que se busca de manera consciente o inconsciente, el responder las 3 preguntas existenciales: “¿De dónde vengo? ¿Dónde estoy? ¿A dónde voy?”. Pero para responder estas preguntas existenciales, necesitamos partir de algo: el conocernos, tener un encuentro real y profundo con nosotros mismos.

El Autoconocimiento

Para conocernos a nosotros mismos, necesitamos tener un punto de referencia más allá de lo que los demás nos puedan decir.  Ese punto de referencia puede ser un espejo en donde podamos ver nuestro reflejo, en donde nos demos tiempo de reflexionar sobre nosotros mismos ¿Qué pasaría si ese espejo se encontrara dentro de un cuarto obscuro? Veríamos siluetas y sombras, tendríamos que prender la luz para ver mejor. Esa luz es Jesús, que nos hace vernos como Él nos ve y nos ama; sólo así podemos ser conscientes de quiénes somos, dónde estamos y hacía dónde vamos.

La teología del cuerpo es un medio que nos presenta la Iglesia para tener un encuentro real y profundo con nosotros mismos, con nuestra vocación, con los demás y con Dios, que nos da este sentido de un amor pleno. Es por eso que, vivir la teología del cuerpo, requiere algo de nosotros: una respuesta de trabajo personal.

La Teología del Cuerpo y el Autoconocimiento

El papel que juega el autoconocimiento en la teología del cuerpo es primordial, como se dice: “no podemos amar lo que no conocemos”.  Así es que no nos podemos amar a nosotros mismos de manera total si no tenemos un profundo conocimiento de quiénes somos.  Y esto va desatando una cadena: Si no nos amamos a nosotros mismos, menos vamos a poder amar a los demás con un amor auténtico.  Si no podemos amar a los demás, no podemos darle respuesta a nuestro anhelo del corazón de amar y ser amados.

El trabajo de conocernos es una tarea diaria y continua, nunca terminaremos de conocernos, porque somos dinámicos en nuestra existencia, estamos en constante cambio.  Lo que sí podemos hacer es obtener herramientas que nos ayuden a conocernos integralmente de una mejor manera.

Juan Pablo II y la Teología del Cuerpo

San Juan Pablo II nos mostró por medio de la teología del cuerpo una semilla, la cual no se quedó solamente en unas catequesis, sino que años más tarde creció en un árbol frondoso y dio fruto.  Uno de estos frutos es un Instituto especializado en temas de matrimonio y familia, así es como más personas pueden estudiar estos temas de una manera profesional.  El Pontificio Instituto Juan Pablo II, con sedes en diferentes partes del mundo, ofrece una gran variedad de programas para profesionalizarse en el estudio de la persona, el matrimonio y la familia.

Si te sientes identificado con el anhelo de amar y ser amado, de estudiar con más profundidad este misterio, de encontrarte contigo mismo para poder encontrarte con los demás, de ser portador de las semillas del legado de Juan Pablo II, de querer dejar huella y transformar la sociedad… El Instituto te puede ayudar a darle una respuesta real y profesional a través de uno de nuestros programas más completos, la Licenciatura en Desarrollo Humano y Familiar.

Te quiero dejar aquí un pequeño regalo de parte de nuestro programa de licenciatura, un manual de autoconocimiento y toma de decisiones, que busca brindar diferentes herramientas para que puedas iniciar este recorrido de descubrimiento personal. Haz clic 👉 aquí 👈

Me considero una fiel creyente que primero se debe generar una transformación personal, para poder así transformar nuestro entorno y que hoy más que nunca se necesita compartir el enorme regalo que nos dejó San Juan Pablo II, porque si al leer estas breves palabras algo resonó en ti, no tengo duda que esa semilla que está en tu corazón busca florecer tanto para ti, como para los demás. Atrévete a transformarte a ti, para así transformar el mundo.


Maestría en
Ciencias de la Familia

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