El valor del Matrimonio: más allá del enamoramiento.

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Lic. Lorena Gómez Isaza

En un mundo donde el matrimonio parece perder relevancia, es importante recordar el profundo significado de esta unión y cómo impacta en  nuestras vidas y en la sociedad. ¿Será que estamos olvidando el verdadero propósito del matrimonio?”

Nuestros abuelos y antepasados  se casaban pensando que esta decisión iba a ser para toda la vida, pero hoy, el compromiso parece haberse desdibujado. ¿Qué ha cambiado en nuestra forma de ver el matrimonio?

El matrimonio: un compromiso diario.

Parece que hoy, los jóvenes no quieren adquirir ese compromiso porque acarrea responsabilidades, renuncias, entrega; piensan que es más fácil “probar” vivir en unión libre o casarse, para ver “qué sucede” y sino a los 6 meses o el 1 año  tienen la opción de divorciarse.

Todo esto  sin contar con los métodos de anticoncepción  han hecho que se pierda el fin procreativo de la unión matrimonial. Esto último, también puede pasar con las parejas que llevan algunos o varios años de casados y en su momento decidieron unirse por múltiples razones (dinero, darle un giro a la relación, ya tengo “x” años y me voy a quedar solo, mis papás dicen que es el momento) entre otros, pero no se casaron convencidos de lo que es el matrimonio. Por eso optan por el divorcio porque creen que  es “la mejor manera” de solucionar las diferencias o desechar a la persona con la que están y buscar a otra como si los seres humanos fuéramos desechables.

¿Debemos capacitarnos para amar?

Por eso es más que necesario, diría vital, capacitar y formar a los jóvenes para que entiendan que, tomar la decisión de casarse es una de las más importantes de su vida y no se puede tomar a la ligera y a los matrimonios ya establecidos reafirmarles que es para siempre.

Para ser un mejor atleta es indispensable entrenar a diario, esforzarse, alimentarse y dormir bien; así mismo las parejas necesitamos  dicha formación para convivir con el que sentimos y creemos que es el “amor de nuestra vida”.

Debemos conocer el mundo de nuestra pareja (estilo de vida, valores, familia, amigos, sueños, prioridades), porque todas estas cosas son las que van a estar compartiendo por el resto de la vida, asistir a charlas, cursos, congresos, que alimenten el matrimonio y la familia, tener un acompañamiento espiritual para que esa formación sea integral.

¿El Enamoramiento es para siempre?

Sabemos que el enamoramiento aproximadamente dura los primeros 2 años noviazgo, es  importante tomar una decisión fuera de esa etapa en donde vemos todo bonito, sentimos mariposas en el estómago, solo queremos estar con esa persona 24/7, pero cuando esto empieza a cambiar y va evolucionando, que sucede con ese amor?

Empezamos a ver  las cosas no tan buenas de esa persona “perfecta” que idealizamos en ese enamoramiento y ahí es donde realmente empezamos a Amar y entender que me uno al otro para aceptarlo como es, con lo bueno y no tan bueno, para hacerlo feliz, para servir y crecer juntos en ese verdadero amor que trasciende.

¿Solo piensas en tus necesidades? Estamos fracturados.

El individualismo que se está imponiendo cada vez más en el mundo, hace parte también de las decisiones que toman los jóvenes para posponer el matrimonio, como podemos ver en el documental “La teoría sueca del amor” (The Swedish Theory of Love) de Erik Gandini, nos muestra cómo en esta sociedad les enseñaron que lo más importante es ser autónomos e independientes, al punto que, las mujeres buscan embarazarse de manera artificial por medio de la inseminación in-vitro. Esto a mí personalmente me dejó muy impactada, considero que para que una persona llegue a ese punto es porque tenemos una sociedad muy fracturada, en donde el amor está completamente desdibujado y es una decisión hasta algo aberrante, porque si un hijo es fruto del amor ¿qué amor puede haber en ese tipo de prácticas? Evidentemente en esa cultura prima el egoísmo, el utilitarismo y siempre piensan en sus necesidades, contrario a lo que Dios nos ha llamado: poblar la tierra y servir al prójimo.

Definitivamente en el matrimonio aprendemos a amar de verdad, debemos estar preparados y dispuestos a decidir cada día a elegir a la misma persona, disfrutar y vivir ese amor con todo lo que implica. Así mismo, buscar contantemente formación y apoyo para evolucionar  y crecer como matrimonio, y trasmitir a otros con nuestro ejemplo incentivando  a las futuras generaciones el anhelo genuino de esa unión, teniendo la convicción que es la mejor elección de su vida.  No olvidemos que al final de la vida seremos examinados en el amor y qué mejor que vivir ese amor en familia.

Licenciatura en Desarrollo Humano y Familiar

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