Fe y Resiliencia en tiempos de crisis

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Por: Mtra. María Guadalupe Muñoz Durán 

Si entendemos la resiliencia como la capacidad de enfrentarse a situaciones adversas y salir fortalecido, podemos deducir que para lograrla se requieren varios atributos como: flexibilidad, adaptabilidad, certeza en nuestras capacidades, fluidez, una altísima dosis de pensamientos positivos y lo más importante una FE DESPIERTA, que mueva la voluntad a querer, querer aquello que nos levanta todos los días a ser mejores.

Es como ser una pelota, que puede rebotar en vez de quebrarse ante un impacto, y para que ese rebote se produzca e incluso nos impulse hacia una mayor altura la emocionalidad debe estar óptima y equilibrada. Desde la desesperanza, el pánico, la rabia, el miedo, la depresión, la ansiedad, la ira, difícilmente se puede ser resiliente, por una parte y, por la otra, si nuestras emociones se mueven como una montaña rusa menos; es decir, requieres una emocionalidad saludable, positiva y lo más estable posible.

 Ser resiliente es apostar a nosotros mismos y de lo que estamos hechos, apostar a la vida, confiar que todo va a salir bien, dejarte fluir y entender que siempre hay una salida no solo para superar las situaciones que se presentan, sino que además con la certeza de no ir solos.

resiliencia y fe

¿Cómo lograrlo?

Rodéate de personas positivas, que te nutran y procura poner distancia de personas tóxicas. Las relaciones con otros son fundamentales para la felicidad y para el progreso, los logros son superiores si son compartidos.  

Trata de ver lo positivo en cada situación en lugar de centrarte en la queja, ver el vaso medio lleno en lugar de medio vacío.

Diplomado en Resiliencia Familiar para Superar Desafíos

Autoconocimiento: es importante que te conozcas, y que puedas identificar tus Fortalezas y debilidades. Identifica tus talentos y establece metas en las cuales puedas disfrutar realizando lo que amas.

Una actitud positiva y una autoestima sólida son tus aliados para saber que puedes superar lo que ocurra y te pondrán a la altura del reto que debas enfrentar. Enfoca tu atención en una cosa a la vez, en lo que estás haciendo, en tu presente sin pensar que pasó o que pasará y de esta forma estarás en un estado de profundidad a ojos abiertos, en INTERIORIDAD, EN DIOS.

Entiende que no podemos controlar todo lo que pasa y que lo más sano en muchas ocasiones es sustituir el control por la fe, entendiendo la fe más allá de lo religioso, si crees en Dios, en el universo, en ti, en lo que sea, pero no dejes de creer.

Activa uno de los sentidos más importantes, el sentido del humor que te permitirá vivir la vida con la ligereza que se merece y, desde el disfrute.

No esperes afuera, si llega desde el exterior pues maravilloso, pero no entregues a otros el poder de motivarte, tú puedes no solo ser un auto motivador, sino que además puedes inspirar a otros A CREER.

Agradece, agradece y agradece porque es desde aquí donde todo se multiplica.

“Recuerda siempre que eres más grande que tus circunstancias, eres más que cualquier cosa que te pueda ocurrir”.

(Edith Stein).

Maestría en
Ciencias de la Familia

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