Embajador de la campaña de tu vida, Tú Familia

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Mtro. Jeronimo Casillas

Hoy en día, las marcas más exitosas ya no solo venden productos; cuentan historias. Historias que nos conmueven, nos identifican y nos hacen elegir. Estrategias de marketing basadas en storytelling han logrado que ciertas campañas permanezcan en nuestra memoria durante años: la Cheyenne de Chrysler, los comerciales emotivos de Bimbo, el uso cotidiano del término “Kleenex” para cualquier pañuelo desechable, la promesa de Domino’s de entrega en 30 minutos, la experiencia personalizada de Starbucks, o la inmediatez y precio competitivo de Little Caesars.

Todas estas marcas han sabido posicionarse en un mercado exigente gracias a una narrativa poderosa, clara y coherente. Pero ¿qué pasaría si aplicáramos esa misma estrategia de marketing a lo más valioso que tenemos? ¿Y si posicionáramos a la familia como la gran historia que vale la pena contar?

La familia, núcleo fundamental de la sociedad, ha sufrido una especie de “antimarketing”. En reuniones sociales, en medios o incluso entre amigos, es común escuchar bromas, quejas y comentarios negativos sobre la vida familiar: la familia política, los retos de criar hijos, las dificultades en la vida en pareja. Y aunque muchas veces son solo comentarios, también son narrativas que construyen una imagen desalentadora del matrimonio y la familia.

Pocas veces hablamos de lo hermoso que es formar una familia: de las sonrisas de nuestros hijos, de los momentos compartidos con nuestra pareja, de la alegría silenciosa de saberse amado y acompañado en el día a día. Por naturaleza, nos cuesta más hablar del bien que del mal. Pero el amor, la entrega, la fidelidad y la alegría cotidiana también merecen ser contados.

Tú puedes ser el mejor embajador de la familia. Tienes en tus manos la posibilidad de mostrar al mundo lo maravilloso que es unirte y entregarte por completo a otra persona, de ver surgir una nueva vida fruto de ese amor, de experimentar una donación total que da verdadero sentido a tu existencia.

Este “marketing” no depende de instituciones, medios ni campañas externas. Depende de nosotros, los que hemos elegido formar una familia. Somos los encargados de posicionar este amor. Entonces, ¿qué estamos dispuestos a hacer? ¿A quedarnos callados o a compartir lo que verdaderamente vivimos?

Empecemos a hablar de la felicidad que siente un padre al llegar exhausto del trabajo y escuchar un grito alegre desde lejos: “¡Papá, ya llegaste!”. Del abrazo que sigue. De la sonrisa de tu esposa cuando te dice “te amo”. De los juegos en familia que llenan el alma. De esos momentos que confirman que todo ha valido la pena.

Tú y tu pareja pueden ser ese factor diferenciador en medio de una sociedad confundida. Podemos construir el mejor storytelling: el de nuestra propia vida. Para que otros, al vernos, sepan que sí, hay retos, pero que el bien es mayor. Que formar una familia vale la pena. Que detrás de las dificultades siempre habrá la paz de saber que no estás solo. Que esta aventura llamada familia es el mejor equipo para llegar a la meta final: el Cielo.

Hoy es el día para comenzar la mejor campaña de tu vida. ¡Haz marketing de lo que más vale la pena: tu familia!

Maestría en
Ciencias de la Familia

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