Comunicación asertiva en la familia

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C. a Dra. María Eugenia Guadalupe Núñez Gómez

Todas las personas, todo el tiempo y en constante relación con nosotros mismos y con el otro, ejercemos la comunicación. ¡Tanto ejercemos la comunicación, que nos parece de lo más cotidiano!, por lo que rebajamos el acto de comunicar a un acto instintivo. Pero hoy he venido a compartir contigo algo que nos rebasa: Comprender y dimensionar la gran importancia que tiene la comunicación, como un verdadero arte para crecer y para desarrollar vínculos sanos, generar espacios que nos permitan dar lo mejor de nosotros mismos y, de la misma forma, provocar en el otro, una respuesta favorable, de cara a su propio crecimiento y desarrollo como la persona a la que es llamada a ser en trascendencia.

Para comprender mejor el sentido trascendente de la comunicación en nuestras vidas, hemos de abordar nuestro contexto actual: globalización, medios electrónicos, cultura del miedo, cultura del nihilismo, la posverdad, consumismo e individualismo. Por si fuera poco, también hemos de traer a la mesa nuestra situación mediática: somos una sociedad en relación con la tecnología y redes sociales, de manera casi natural. Me explico:

Vemos a bebés jugando con los teléfonos celulares, niños imitando acciones y comportamientos de personas desconocidas, jóvenes más conectados con el mundo, pero menos conectados con el otro que está a su lado; y adultos que viven desde el asombro de cara a ese mundo digital.  No está mal que empleemos la tecnología para conocer ese gran mundo exterior.  El problema es que, en esta conexión con la tecnología y redes sociales, las personas nos hemos ido apartando de la comunicación con nosotros mismos y con nuestro entorno más cercano. Hemos cambiado la conexión real y profunda de lo que sentimos en nuestro interior, por sensaciones inmediatas de placer y bienestar momentáneo.

Para continuar con la teoría de la comunicación, es importante mencionar que existen siete niveles en función de la distancia que se presenta entre la persona y el otro:

  • Comunicación intrapersonal: la que tengo y procuro conmigo mismo.
  • Comunicación interpersonal: Se desarrolla con el otro más cercano a mí.
  • Comunicación intra grupal: Se forja en diálogo dentro de un mismo círculo.
  • Comunicación intergrupal: Se gestiona con diferentes grupos sociales.
  • Comunicación institucional: Las autoridades comparten una alineación para homologar criterios.
  • Comunicación masiva: Se difunden mensajes a través de la televisión, radio y prensa.
  • Comunicación virtual: Nace con la creación del internet y las redes sociales.

Estos niveles de comunicación los podemos observar en las familias en las que se prepondera el uso del celular -comunicación virtual-, antes que el diálogo con la persona -comunicación interpersonal-. A manera de ejemplo: Con la intención de que el niño esté en silencio, se le facilita el acceso a un dispositivo móvil. ¡Claro!, parecería que es la mejor solución, pues es la manera en que observamos que el niño se tranquiliza. Lo que perdemos de vista es que, ese niño está siendo profundamente alejado de la posibilidad de compartir lo que está pensando o sintiendo, pues ese dispositivo móvil ya le ha dado la dosis de dopamina que su cerebro le pide, una sensación inmediata de satisfacción y bienestar momentáneo. Por supuesto, este hecho aleja al niño de la posibilidad de procesar sus sentimientos, lo que puede traer como consecuencia un adulto desconectado de su propio ser en esencia; es decir, ese niño se convertirá en un adulto disfuncional en los ámbitos psico emocional y socio emocional.

Ha llegado el momento de traer a la mesa el concepto “asertividad”. La asertividad en la comunicación se refiere a la capacidad de compartir nuestros pensamientos, sentimientos, emociones y necesidades, hacia el otro; siempre desde el respeto, con honestidad y de forma clara. Se trata de consolidar un equilibrio entre la expresión propia y el respeto por el otro.  Robert Alberti y Michael Emmons (1978), nos indican que “en el contexto familiar, la comunicación asertiva es fundamental para mantener relaciones saludables, resolver conflictos y fomentar un ambiente de apoyo y confianza”.

La comunicación asertiva en la familia es importante porque nos permite fortalecernos como personas pertenecientes a un núcleo, fortalece nuestros vínculos familiares, genera mayor empatía, reduce malentendidos y se desarrolla una mejor resolución de conflictos, lo que deriva en un ambiente de respeto, cuidado y amor; un espacio más armonioso y positivo para todos.

Para concluir, las recomendaciones que nos orientan hacia el logro de una comunicación asertiva en la familia son: dirigirnos al otro desde el reconocimiento de su propio valor como persona, tomar nuestra parte de responsabilidad frente a la situación que se desee comunicar, dialogar con claridad y honestidad, priorizar el respeto hacia uno mismo y hacia el otro y, finalmente, recordar nuestra intención: externar lo que sentimos, pensamos y necesitamos, con respecto a una actitud o problema; no con respecto a la persona que tenemos enfrente; porque a través de la comunicación asertiva, logramos una mejor comprensión de nosotros mismos y del otro que nos acompaña.

Alberti, R. E., & Emmons, M. L. (1978). Your perfect right: A guide to assertive behavior (2nd ed.). Impact Publishers.

Maestría en
Ciencias de la Familia

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