Voces doctorales en el aula: educar desde la familia y el ser

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Dos estudiantes del Pontificio Instituto Juan Pablo II participan en el CIACE 2026 con propuestas que renuevan el horizonte de la educación.

El Doctorado en Desarrollo Humano y Familiar del Pontificio Instituto Juan Pablo II, Matrimonio y Familia — Sección Mexicana, forma investigadoras comprometidas con la persona, la familia y la sociedad. Este año, dos de sus estudiantes llevan sus investigaciones al escenario internacional del 3er Congreso Internacional Anáhuac de Calidad Educativa.

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El Congreso: CIACE 2026

3er Congreso Internacional Anáhuac de Calidad Educativa

Con el tema central “Educar para la convivencia pacífica: emociones, adaptabilidad y metacognición”, el CIACE 2026 reúne a especialistas, investigadores y docentes en un espacio de reflexión académica orientado al análisis, intercambio de investigaciones y generación de propuestas que contribuyan al fortalecimiento de la calidad educativa y la construcción de entornos escolares basados en la convivencia pacífica.

En este marco, dos estudiantes del doctorado del Pontificio Instituto Juan Pablo II presentarán investigaciones que, desde perspectivas distintas y complementarias, abordan el papel de la familia, la neuroeducación y el desarrollo integral de la persona.

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María Angélica Aguirre

CANDIDATA A DOCTORA · JPII SECCIÓN MEXICANA

PONENCIA CIACE 2026

La familia ante el reto de formar con enfoque humanista a las nuevas generaciones: Pedagogía Familiar

La investigación de María Angélica parte de una premisa que Juan Pablo II enunció con claridad en la exhortación apostólica Familiaris Consortio: la familia es la primera y vital célula de la sociedad, y el matrimonio constituye el fundamento de esa comunidad ordenada a la educación integral de los hijos. Desde ahí, su ponencia propone recuperar el concepto de Pedagogía Familiar como ciencia y práctica que devuelve a los padres su lugar como educadores por excelencia.

Apoyándose en autores como John Bowlby —cuya teoría del apego seguro subraya la importancia del vínculo temprano con los cuidadores primarios— y en las investigaciones de Thomas Verny sobre la influencia de las emociones maternas en el desarrollo neurológico del feto, María Angélica sostiene que la educación familiar comienza antes del nacimiento y se prolonga a lo largo de todo el ciclo vital.

La propuesta va más allá del acompañamiento escolar cotidiano: la formación integral —en valores, afectividad y sentido vital— es tarea inalienable de la familia. Siguiendo a María Montessori, destaca la plasticidad única de los primeros seis años de vida, y retoma a Zygmunt Bauman para plantear la familia como espacio educativo estable frente a la fragilidad de los vínculos sociales contemporáneos.                                                          ________________________________________________________                      “La institución educativa por excelencia es la familia. La educación familiar es bidireccional e intergeneracional: los roles de educador y educando se intercambian en cada etapa del ciclo vital.”               ________________________________________________________              

Con este marco, la investigación de María Angélica Aguirre aporta bases teóricas y aplicadas para que familias, instituciones y comunidades reconozcan y potencien una pedagogía que, aunque ejercida con naturalidad en el hogar, merece ser comprendida, estudiada y difundida con la misma seriedad que cualquier otra ciencia educativa.

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María Luisa González Zambrano

CANDIDATA A DOCTORA · JPII SECCIÓN MEXICANA

PONENCIA CIACE 2026

Modelo Neuroeducativo Diferenciado (NED): una propuesta pedagógica para la personalización del aprendizaje desde la neuroeducación

La investigación de María Luisa González Zambrano propone una respuesta concreta al desafío de la diversidad en el aula. Su Modelo Neuroeducativo Diferenciado (NED) parte de la comprensión profunda de cada estudiante: sus tipos de inteligencia, su capacidad metacognitiva y su control ético-emocional.

El objetivo del modelo es identificar las características individuales que influyen en la forma en que cada persona aprende, para desde ahí diseñar estrategias pedagógicas genuinamente personalizadas que transformen la dinámica del aula. Lejos de la estandarización, el NED apuesta por la diversificación como principio pedagógico: cada estudiante es un universo de posibilidades que merece una respuesta educativa a su medida.

Esta propuesta dialoga directamente con el tema central del CIACE 2026, pues la metacognición —entendida como la capacidad del estudiante de conocer y regular su propio aprendizaje— ocupa un lugar central en el modelo. Al integrar neurociencia, pedagogía diferenciada e inteligencia emocional, su investigación propone una síntesis que puede transformar la práctica docente desde sus cimientos.

                                 ________________________________________________________                    “El Modelo Neuroeducativo Diferenciado no es una técnica más: es una invitación a mirar a cada estudiante como persona única, y a construir desde ahí una educación que respete y potencie lo que cada uno trae consigo.”                                                                                                  _________________________________________________________                                                     

 La investigación de María Luisa González Zambrano representa una contribución valiosa en el campo de la neuroeducación aplicada, con implicaciones directas para docentes, diseñadores curriculares y equipos directivos que buscan hacer del aprendizaje personalizado una realidad cotidiana en el aula.       

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Dos voces, una misión

Aunque distintas en su enfoque —una centrada en el hogar como primer espacio educativo y la otra en el aula como espacio de encuentro con la diversidad—, las investigaciones de María Angélica Aguirre y María Luisa González Zambrano comparten una convicción profunda: educar bien es un acto de amor que requiere conocimiento, método y vocación.

Ambas son estudiantes actuales del Doctorado en Desarrollo Humano y Familiar del Pontificio Instituto Juan Pablo II, Matrimonio y Familia — Sección Mexicana, un programa que forma investigadores capaces de articular el rigor académico con una visión integral de la persona fundada en la antropología cristiana.

Su participación en el CIACE 2026 no solo honra a sus instituciones formadoras; abre también nuevas conversaciones sobre el papel de la familia y la neuroeducación en la construcción de una cultura educativa más humana, más justa y más esperanzadora.

— Pontificio Instituto Juan Pablo II, Matrimonio y Familia · Sección Mexicana · 2026 —

  

      

Maestría en
Ciencias de la Familia

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