Solamente en Cristo encontramos al hombre perfecto.

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Pontificio Instituto Juan Pablo II

A medio día del lunes, dio inicio el Seminario Antropología Cristiana, luz y certezas en la terapia psicológica a cargo del Pbro.  Ignacio Andereggen, Doctor en Filosofía y Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, y profesor titular de Metafísica y Teología en la Facultad de Filosofía y letras de la UCA.

Alejandro Landero Director Nacional del Pontificio Instituto Juan Pablo II y el P. Alfonso López L.C. Director de Centro Sacerdotal Logos fueron los encargados de dar inicio al Seminario con un presentación de este y del P. Andereggen, donde ambos destacaron  la importancia de un seminario como este, ya que es preciso entender al Ser Humano como una unidad ordenada, un orden que encuentra su sentido en Cristo. EL Dr. Alejandro Landero, habló de la importancia de la metafísica para la psicología, puesto que  un psicología que solo considera el aspecto físico del ser humano, es una psicología que reduce al hombre.

Este seminario, busca “ensanchar los horizontes de la razón” (Benedicto XVI) de cada participante, con el fin de que al término de la semana, cada persona que pudo profundizar en el conocimiento de la antropología cristiana puedan salir con ganas de aportar algo a la sociedad.

Después de la introducción y presentación del seminario, dio inicio la sesión introductoria, el P. Andereggen, dio un recorrido sobre los temas que se verían a lo largo de la semana.

El P. Andereggen, mencionó que es en Aristóteles donde encontramos el concepto de persona como una unidad: cuerpo y alma. El alma, con la facultad de la inteligencia,  determina y el cuerpo es determinado por alma. Es por eso que se considera a la obra Ética a Nicómaco como el primer tratado de psicología.

Y es que no se trata solo del ser o de la acción humana, sino del operar del hombre que se comprende a través del ser; este ser tiene una capacidad  que supera a la materia.

La naturaleza humana está corrupta desde el principio, es solo con la gracia, que esta es restaurada; ahí radica la redención de Cristo: la donación de la gracia, que hace que la naturaleza del hombre recobre su carácter original como imagen de Dios.

Por lo tanto, la psicología cristiana considera al hombre real, y ese hombre es aquel que está en pecado pero puede restaurarse por la gracia de Dios.

Cuando el hombre es restaurado encuentra su identidad en Cristo, el hombre perfecto y la persona que es capaz de ordenarse a él, encuentra una perfección relativa.

Al terminar la parte introductoria, se celebró la Eucaristía en la Capilla de la Universidad Anáhuac México Norte.

En el segundo bloque de conferencias del día, el P. Andereggen hablo como Santo Thomas de Aquino responde a la exigencia de los hombres de hoy: explicación de la causa última.

Para Freud la psicología fue pensada como una ciencia que  reemplace a la metafísica y la filosofía, el mismo introduce el término meta-psicología, para dar explicación a la realidad última humana.

Aristóteles plantea que todo tiende al bien por amor, desde la visión de Freud, el ser humano no tiende al amor por que la conducta humana no tiene ningún fin: la vida humana es una re interpretación de los fenómenos en torno a la muerte; en esta corriente no existe la perfección, por tanto la propuesta de Freud, es contraria al cristianismo, ya que el misterio del hombre encuentra verdadera luz (y se ordena a la perfección) en el Verbo Encarnado, que es Cristo.

Ahora bien, lo diversos métodos  de la psicología son respuesta a la incapacidad de la ciencia de, por si sola, conocer a la persona por intuición, ya que el ser humano posee una inteligencia imperfecta que es ayudada por los sentidos y la inteligencia intuitiva solo es cualidad divina; la realidad es no es posible tener un método para conocer a toda la persona, solo se conoce a través de Cristo.

Por tanto es importante señalar el aporte de la teología a la psicología: el aporte divino que alcanza la particularidad de la persona. 

La mente, cuando es iluminada por La Luz de la fe, participa de la mente divina que es la única que alcanza un conocimiento particular del ser humano, Cristo se hace hombre particular para salvar al hombre particular; este conocimiento aunque  aún es oscuro, por el límite de la naturaleza humana, es un conocimiento real. Cuando no existe la iluminación divina  el conocimiento está en tinieblas.

Una psicología que encajona a la persona a un método y no la ve desde su realidad última puede tornarse violenta.

Entonces podemos entender que solo la gracia es la que puede sanar la naturaleza humana. El alma tiene la facultad de la inteligencia: por lo tanto el psicólogo debe considerar la inteligencia para entender al otro y por tanto considerar de forma orgánica el resto de sus facultades.

Hoy las corrientes actuales no tiene esta base, por tanto confunden la inteligencia con otras capacidades humanas, por ejemplo los sentidos, y esto hace imposible entender al hombre en su naturaleza común y en su naturaleza particular. Desvalorizar la inteligencia siempre desvaloriza a la persona.

Detrás de cada persona hay un profundo anhelo de perfección intelectual, el constitutivo de la humanidad en cuanto humanidad: todos los hombres por naturaleza desean saber.  Si uno renuncia al conocimiento de la verdad encontramos la mas profundad enfermedad humana, encontrándonos con un vacío en la inteligencia

Cuando hay un vacío en el orden intelectual, hay un desorden en toda la persona.

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