El pasado 26 de octubre, el Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para el Matrimonio y la Familia, Sección Mexicana, participó en el XVII Foro de la Familia, organizado por el Decanato de Dolores Hidalgo, perteneciente a la Diócesis de Celaya. El encuentro congregó a más de mil asistentes en un ambiente de fe, reflexión y esperanza.
La jornada inició con una oración comunitaria y la entronización de santos representativos de los diversos miembros del hogar —niños, adolescentes, esposos y abuelos—, como signo de unidad espiritual y ejemplo de vida cristiana. Posteriormente, el Pbro. Sergio Moctezuma compartió una profunda reflexión sobre la oración y la familia cristiana, subrayando la centralidad del diálogo con Dios en la vida cotidiana del hogar.
El programa continuó con una procesión solemne con el Santísimo Sacramento y una hora santa de adoración eucarística, momentos que invitaron a la comunidad a renovar su fe y confianza en la presencia de Cristo en la familia.
Como recta final del foro, el Mtro. Héctor Sampieri, Director Nacional del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II, impartió la conferencia “Familia, esperanza viva”, en la que destacó el papel de la familia como fundamento de la humanidad y esperanza viva para el futuro, en sintonía con el Año Jubilar 2025 proclamado por la Iglesia. En su exposición, subrayó que la familia es más que una institución social, es el corazón donde se cultivan los valores humanos y espirituales, donde se aprende a amar, a perdonar y a construir comunidad.
El Mtro. Sampieri explicó que la familia es una mina de capital humano y social, promotora del bien común y garante de la dignidad en todos los ámbitos, especialmente en el trabajo. Invitó a reconocer que el equilibrio entre vida familiar y laboral es esencial para el desarrollo integral de la persona, y que fortalecer a la familia es fortalecer el tejido social. Finalmente, recordó que, en palabras del Papa Francisco, las familias son “laboratorios de humanidad”, donde se aprenden la paciencia, la perseverancia y la esperanza que transforman el mundo.
El evento concluyó con la celebración eucarística presidida por Mons. Víctor Alejandro Aguilar Ledezma, Obispo de Celaya, quien agradeció la participación de las familias y animó a continuar fortaleciendo los lazos de fe y comunión en cada hogar.
El Foro de la Familia, ya una tradición en la diócesis, se consolida como un espacio de encuentro que promueve la formación, el acompañamiento y la renovación espiritual de las familias de la región.
El Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II expresa su agradecimiento al Decanato de Dolores Hidalgo y a la Diócesis de Celaya por la invitación a participar y servir en este importante encuentro pastoral, reafirmando su compromiso con la formación integral y la promoción de la familia como esperanza viva para la sociedad.


