Luchando por la vida

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El pasado jueves tres de marzo tuvimos la conferencia de Clarita Sierra, autora del libro Luchando por la vida, quien con gran valentía y mostrando un ejemplo fehaciente de resiliencia familiar y personal, compartió el testimonio de cómo es perder a un hijo, Alejandro, en el mundo de las drogas.

“La adicción no discrimina, le puede pasar a cualquiera”- fue una de los aprendizajes que se llevaron los alumnos de la licenciatura del Pontificio Instituto Juan Pablo II, plantel México. Se habló claramente del romper paradigmas y estereotipos, para lograr ver más allá de la adicción, traspasar la máscara del adicto, encontrarse con LA persona que está – sin duda – sufriendo una terrible enfermedad.

“Las cárceles están llenas de personas que deberían estar en centro de rehabilitación” – Comentó con convicción Clarita Sierra, quien a 8 años de haber perdido a su hijo y 6 años de haber publicado su libro, ha aprendido a ver el problema de las adicciones desde una perspectiva más misericordiosa.

Lo principal que debemos tomar en cuenta para ver el problema de las adicciones desde esta perspectiva es entender que “la adicción es enfermedad mental primaria recurrente del cerebro que se caracteriza por la búsqueda patológica de la recompensa. Es crónica, degenerativa, progresiva y mortal”.

La adicción es esa lesión cerebral que afecta al sistema hedónico (encargado de la percepción de emociones) y el sistema límbico (cerebro reptiláneo). Además, es multifactorial y compleja. Al momento de acompañar a una familia con este problema, hay mucho que tomar en cuenta.

Principalmente, Clarita Sierra nos expuso enfáticamente que hay que trabajar mucho en la prevención y los factores de protección (como fomentar el ejercicio, una alimentación sana, estimulación cognitiva, nuevos aprendizajes, creatividad fuera del sistema escolar, socialización con personas que sumen a la experiencia de vida, meditación para autoconsciencia y autorregulación).

Subrayó la importancia de hacer consciencia en jóvenes y adolescentes, al igual que en sus familias, para prohibir enérgicamente el consumo de alcohol antes del desarrollo completo del cerebro (21 años).

“Lo que empieza como luna de miel, termina como infierno” – declaró Clarita cuando ejemplificaba que la experiencia que se tiene de la primera vez que se consumen sustancias adictivas no se parece, en lo absoluto, con las veces subsecuentes.

Entre explicación psicológica y científica se entretejían las sentidas palabras de Alejandro, conmoviendo al público presente. “¿Qué significa crecer y ser adulto?” – resonó esta pregunta en la mente y corazón de los participantes a la conferencia.

¿Cómo poder acompañar a los jóvenes a encontrar un sentido a su existencia? Es una de las tareas fundamentales del experto en familia. Tarea que no se podrá llevar a cabo si no la tienen resuelta en su propia vida.

¿Cómo poder acompañar a las familias a afrontar este problema dentro de su sistema? Desde la comprensión, el amor incondicional, la escucha y la empatía. “Como familia, cada vez sufríamos más la pérdida de la salud de Alejandro”.

“Alejandro tenía miedo de vivir la vida sin su droga” – aseveró Clarita en su conferencia. ¿Cuál es TU droga? ¿Cuáles son tus miedos, querido lector? “Al final del día es contactar con emociones, con lo que han estado anestesiando”. Uno de los trabajos de los expertos en familia es justamente ayudar en la gestión emocional. No hay emociones ni buenas, ni malas, sólo están, y nos hacen experimentar la vida.

“Luchando por la vida es la historia del testimonio de Alex Sierra, donde describe cómo va metiéndose al mundo oscuro de la adicción, cómo quiere salir y ya no puede. Historia de su lucha valiosa, de volverse a encontrar”.  Pueden conseguir el libro llamando al 55 1954 2583 y parte de las regalías van a Fundación Renace, I.A.P., una fundación especializada en el tratamiento de jóvenes adictos sin recursos económicos de sus familias para salir adelante.

“Esta enfermedad nos hizo mejores personas, más compasivos, más tolerantes, más generosos… Nos enseñó a perdonar, a vivir en el presente y el significado del amor incondicional”, comentó Clarita con gran fortaleza, desde el fondo de su corazón.

Al final de la conferencia, los alumnos estaban muy entusiasmados en establecer un diálogo y seguir aprendiendo de estas dos personas, quienes con gran humildad y valor se atrevieron a compartir la historia más dolorosa de sus vidas.

Una de las preguntas iba encaminada a saber cuál es el mejor centro para internar a los adictos. Con sabiduría, Clarita contestó que, de ser necesaria una internación, ella recomendaba centros que tuvieran terapeutas especializados, psicólogos moderadores para abrir y cerrar emociones, trato personalizado, un programa de terapia familiar e individual,  actividades extra como yoga, meditación y biofeedback.  Pero que el mejor tratamiento era terapia individual, familiar (como tratamiento ambulatorio) y de grupo ANTES de internar a los adictos; es decir, contenerlos desde la familia, donde los ayuden a conectar con ellos mismos y con sus seres queridos.

Dentro del acompañamiento terapéutico se indaga sobre qué necesidades reales está queriendo cubrir el adicto. De suerte que se pueda atender a estas necesidades de forma sana. Gracias, Clarita y Mauricio Sierra, madre e hijo, por su fortaleza, resiliencia y amor incondicional hacia Alejandro. Gracias a su fortaleza, existen ya familias cambiando. Gracias por ser luz en nuestros caminos.

Maestría en
Ciencias de la Familia

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