Desde el Instituto Juan Pablo II queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento a los obispos de México, reunidos recientemente en la CXVIII Asamblea Plenaria de la CEM, por su firme testimonio, su discernimiento pastoral y su compromiso valiente ante los desafíos que enfrenta nuestra nación.
El mensaje titulado “Familia y Paz: Vocación y Camino del Evangelio” es un llamado claro a no dejarnos vencer por el mal, a mantener viva la esperanza y a reconocer que la familia y la paz son caminos privilegiados para anunciar el Evangelio en medio de una realidad herida por la violencia, la descomposición social y las amenazas a la dignidad humana.
Como aliados estratégicos en la misión de la Iglesia, agradecemos profundamente:
- Su renovado impulso a favor de la familia como vocación eclesial y escuela de humanidad, en medio de contextos tan adversos.
- Su testimonio de unidad, valentía y cercanía con el pueblo de Dios, especialmente ante el dolor colectivo que nos marca como nación.
- Su compromiso con la Agenda Nacional de Paz, que nos recuerda que sin verdad y justicia no habrá reconciliación.
- Su fidelidad a la memoria del Santo Padre Francisco, cuyo legado seguirá siendo semilla fecunda en la vida de la Iglesia.
- Su consagración confiada a Santa María de Guadalupe, madre del pueblo mexicano y signo permanente de esperanza.
Como instituto que trabaja por el fortalecimiento de las familias y la cultura del amor, nos sentimos profundamente alentados por su guía. Cuenten con nuestra colaboración decidida en la tarea de formar, acompañar y sanar a tantas personas y comunidades necesitadas de Evangelio y de comunión.
¡Gracias por pastorear con esperanza, por caminar con nosotros, y por recordarnos que la familia sigue siendo esperanza viva para México!

