El pasado viernes 8 de agosto, el Santuario de Guadalupe abrió sus puertas para recibir un momento de gracia y comunión. Bajo el cuidado y la guía del Padre Salvador Nieves, Director de la Pastoral Familiar, se reunieron tres generaciones del Máster en Pastoral Familiar, en un encuentro que unió corazones y esfuerzos de dos diócesis hermanas: Ciudad Obregón y Puebla.
Este vínculo fraterno es fruto de la colaboración impulsada por el Obispo de Ciudad Obregón, Monseñor Felipe Pozos Lorenzinni, quien ha alentado el caminar conjunto por el fortalecimiento de la familia como núcleo de fe y vida cristiana.
A la cita acudieron figuras clave en esta misión: la Mtra. Marilupe Prosperi Albisua, Directora del Instituto; la Coordinadora académica Fernanda Vicuña; y el matrimonio coordinador de la Pastoral Familiar de Obregón, la Sra. Ana Paula Ustaran y su esposo Jorge Saldamando.
La jornada inició con una plática motivadora de la Mtra. Marilupe, inspirada en Evangelii Gaudium, la exhortación apostólica del Papa Francisco. Sus palabras encendieron en los presentes un renovado deseo de llevar el mensaje del Evangelio con gozo, cercanía y compromiso pastoral.
Posteriormente, Ana Paula y Jorge compartieron las iniciativas que se desarrollan en la Pastoral Familiar de su diócesis, destacando proyectos como el ISMA —Iniciación del Sacramento del Matrimonio—, el programa Miserere entre otros, orientados a la formación y acompañamiento de novios, y a la consolidación de una vivencia cristiana sólida y fecunda en las familias. Cada experiencia relatada mostraba cómo la fe, cuando se traduce en acciones concretas, se convierte en semilla que germina en comunidades más unidas y llenas de esperanza.
En la tercera parte de la jornada, los participantes disfrutaron de una convivencia fraterna en la que se compartieron frutos, aprendizajes y testimonios cosechados a lo largo de este año y medio de formación. Fue conmovedor contemplar juntas a las tres generaciones: la primera, graduada hace un año y medio; la segunda, que en este día concluía su proceso; y la tercera, que inició en mayo pasado el máster. Esta última fue encomendada a la protección maternal de Nuestra Señora de Fátima, Patrona del Instituto Juan Pablo II.
El encuentro culminó en un momento de oración, profundo y lleno de gratitud, donde todos, unidos en un mismo espíritu, pusieron sus vidas y su labor pastoral al servicio de Dios. Entre cantos y plegarias, se cerró una jornada que no solo fortaleció lazos, sino que reafirmó la misión de seguir trabajando por y para la familia, piedra angular de la Iglesia y de la sociedad.

