El Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II, sección mexicana, en colaboración con la Red de Universidades Anáhuac, fue parte de la Reunión Nacional de Encuentro de Novios, un espacio donde matrimonios servidores de todo el país se dieron cita para seguir formándose en su misión de acompañar a las parejas que se preparan para el sacramento del matrimonio.
Una mirada al camino completo del matrimonio
Bajo el título “Del sueño a la plenitud: las etapas de vida en el proyecto familiar y su valor para acompañar a los novios”, el Mtro. Héctor Sampieri Rubach, director nacional del Instituto, ofreció una reflexión que invitó a los matrimonios servidores a mirar más allá de la boda y descubrir el horizonte completo de la vocación matrimonial.
La conferencia partió de una imagen bíblica —el árbol plantado junto al agua de Jeremías 17,7-8— para proponer que, así como un árbol necesita raíz, tronco, resistencia a la tormenta y tiempo para dar fruto, el matrimonio también atraviesa cuatro grandes etapas: definición, construcción, consolidación y plenitud.
Cuatro etapas, un mismo llamado
A lo largo de la charla, Sampieri Rubach recorrió cada etapa con los matrimonios presentes:
- Definición — el amor que aprende a elegir, cuando los novios todavía están imaginando el camino.
- Construcción — el amor que aprende a sostener, cuando la vida en común empieza a tomar forma.
- Consolidación — el amor que aprende a renovarse, frente al riesgo de acomodarse después de tantos años.
- Plenitud — el amor que aprende a entregarse, cuando la propia historia se convierte en servicio para otros.
El mensaje central de la tarde fue claro: “Los novios no necesitan héroes. Necesitan referentes.” Los matrimonios servidores, con su testimonio de vida real —no perfecto, pero fiel— se convierten en la prueba viva de que el amor sí puede durar.
Un servicio que se renueva
La conferencia cerró con una invitación a los matrimonios servidores a mirar su propia historia no solo como algo personal, sino como un servicio pastoral: “El matrimonio empieza con un sí dicho en un instante. Se vuelve una vocación extraordinaria cuando ese sí se renueva, una y otra vez, en cada etapa de la vida.”
Agradecemos a todos los matrimonios servidores de Encuentro de Novios por su presencia y por su compromiso constante con el acompañamiento a las parejas que se preparan para el matrimonio. Seguimos caminando juntos, como Instituto y como Red de Universidades Anáhuac, al servicio de la familia.
Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II — Sección Mexicana Red de Universidades Anáhuac

