La importancia de valorarnos a nosotros mismos empieza desde casa

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Mtra. Claudia Orozco

La educación familiar involucra un altísimo grado de compromiso en donde los padres estamos llamados a acompañar a los hijos para que alcancen su mejor versión.

Como padres, somos los primeros en presentarles el mundo a nuestros niños, y dependiendo de esta presentación, es que van a empezar a asimilar su lugar en el mundo.

Ésta es una tarea vitalicia que exige mucha reflexión, autoconocimiento, autorregulación, madurez de los padres, entre otras cosas.

Si los padres queremos colaborar para que los niños puedan ser su mejor versión, debemos enfocarnos en la educación familiar ayudarlos a encontrar su propia identidad, que se acepten y amen a ellos mismos, que estén seguros de quiénes son y tomen decisiones con confianza en ellos mismos.

¿Cómo guiar a nuestros hijos?

María Montessori decía que el niño, guiado por un maestro interior, trabaja infatigablemente con alegría para construir al hombre. Nosotros, educadores, solo podemos ayudar…  Así daremos testimonio del nacimiento del hombre nuevo.

Para lograr hacer esto con los niños, es necesario enfocarnos en la educación familiar, fomentar y hacer crecer su autoestima, seguridad y confianza. 

Cuando respetamos el ritmo de los niños, cuando lo animamos a alcanzar metas cada vez más altas (sin que sean demasiado grandes como para que terminen renunciando), cuando les dejamos colaborar con las labores de la casa, cuando los animamos a ser autónomos empezando con tareas sencillas y luego elevando el grado de dificultad, entre otras cosas…  Fortalecemos a los niños en su autoestima, seguridad y confianza.

  • Autoestima se ha definido como el concepto que tenemos de nuestra propia valía personal, que involucra nuestros sentimientos, pensamientos, actitudes y experiencias sobre nosotros mismos que hemos recogido en el trayecto de nuestra vida.
  • Seguridad = capacidad de ser humano para saber internamente de lo que uno es capaz reconociéndolo con humildad auténtica y serenidad.
  • Confianza = según Erik Erikson, es la primera tarea a alcanzar en su teoría del desarrollo psicosocial. Cuando los niños conocen que alguien está para ayudarlos cada que lo necesitan desarrollan confianza en los demás, en el mundo y en sí mismos.

El Dr. Gary Chapman, en su libo “Los 5 lenguajes del amor en los niños”, habla de que cada niño tiene un hipotético tanque de amor que, para que el niño trabaje en todo su esplendor, debe de estar lleno.

Si nosotros amamos incondicionalmente a nuestros niños, ellos podrán ser quienes son, podrán desarrollarse desde la autenticidad y no se verán obligados a buscar nuestra aprobación (amor) mediante el hacer lo que les indicamos y olvidarse de lo que ellos verdaderamente quieren hacer.

Cuando nos esforzamos por estar conscientes del amor incondicional que les profesamos a los niños, debemos de enfatizar nuestra aprobación a ellos, más que nuestra reprobación. “No significa que nos guste toda la conducta; quiere decir que le damos y le demostramos amor a nuestros niños en todo momento, aun cuando su comportamiento sea paupérrimo.

Es decir, debemos corregir la conducta que no es adecuada, pero nunca criticar (etiquetar) al niño.  Además, debemos enfatizar los aciertos que logran poco a poco, especialmente en una tarea que antes se les había complicado.

Cuando los niños tienen su tanque de amor lleno, están más abiertos al aprendizaje, no sólo un aprendizaje cognoscitivo y psicomotriz, sino – sobre todo – un aprendizaje afectivo. 

Por ejemplo, un niño que tenga su tanque de amor lleno, podrá asimilar más fácilmente un proceso de autorregulación de sentimientos y será menos propenso a desbordarse en berrinches tan a menudo.

La educación familiar

Para poder ayudar a nuestros niños a crecer en los tres rasgos antes planteados, debemos pensar en la educación familiar, de cultivarlos en nosotros mismos, elevar nuestro grado de consciencia en la autoestima y autoconfianza.  Puede ser que los niños no aprendan de lo que decimos, pero definitivamente aprenderán lo que hacemos. 

Por tanto, es un llamado a una paternidad efectiva, consciente, congruente, una paternidad que nos ayude a darnos cuenta de los paradigmas que queremos repetir con nuestros niños y cuáles, definitivamente, no queremos repetir.

La importancia de valorarnos

Ya casi para concluir, me gustaría comentar un ejercicio que me parece sumamente enriquecedor, no solo para niños, sino también para padres.

Existe un libro de Max Lucado, pastor evangélico, que se llama “Tú eres especial”, la historia habla acerca de cómo es que nos han enseñado a tener estrellas y manchas como consecuencia de nuestras acciones buenas y malas (respectivamente).  Esto se asemeja un poco a la educación tradicional que tiene premios y castigos. 

La historia de Max Lucado habla que no debemos estar sometidos a un sistema de recompensas o de castigos, sino que debemos de valorarnos tal cual somos, tal como Dios nos creó.  Al final de la historia, podemos pedir a los niños que hagan un dibujo de lo que entendieron o de su parte favorita. 

Inclusive podríamos hacer un trabajo más exhaustivo del libro e identificar qué estrellas o qué manchas nos han puesto o hemos puesto a los demás y cómo es que podemos deshacernos de éstas.

Hay mucho más que decir sobre el tema, pero me gustaría concluir que el autoestima de nuestros niños comienza desde cómo los tratamos, así es que hagámoslo con respeto, como nos gustaría que alguien más los tratara a ellos.

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