Hacer amigos dentro de casa

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¿Alguna vez has pensado que, desde que inició la pandemia, hay momentos que solo convivimos con nuestra familia? En ocasiones parece que la pandemia llegó a nuestras vidas diciendo “pues si no te llevas bien con quienes vives, yo no sé cómo lo vas a hacer”.

Con la pandemia, he tenido la oportunidad de reflexionar y reafirmar la importancia de la familia. Esta experiencia de aislamiento, que hemos vivido todos, saco a la luz una realidad: dentro de casa también podemos hacer amigos.

Estamos tan acostumbrados a buscar y tener amigos fuera del círculo familiar que a veces, olvidamos que quienes nos acompañan en casa, también tienen mucho por aportar a nuestras vidas, así como nosotros a la suya. En la familia podemos abrirnos, dar lo mejor de nosotros y poner mucha atención del otro; así como lo hacemos en los demás grupos sociales (amigos): la universidad, trabajo, voluntariado, grupo de la Iglesia, etc.

Con nuestras familias tenemos la oportunidad de convivir todos los días. El verdadero reto está en sacar nuestro lado más brillante y virtuoso.

¿Qué busco proponerte?

Te propongo a que aspires, junto conmigo, a forjar relaciones de calidad con tu familia. Claro, la relación con cada integrante será diferente y seguramente, si emprendes este objetivo, habrá alguna relación que quizá requiere de algún apoyo especial para ser sanada. Sin embargo, no olvides que mientras hay vida, existe la oportunidad de arreglar lo dañado.

Para concluir, te comparto algunas ideas concretas que propone la psiquiatra Marian Rojas, en su libro Cómo hacer que te pasen cosas buenas”, acerca de cómo generar relaciones correctas con los demás:

  • Tienes que mostrar interés sincero por las personas.
  • Profundiza en ellos, en sus vidas, aficiones y profesiones para poder personalizar tu trato con cada persona. Esto requiere tiempo y ganas.
  • Evita juzgar, cada persona es diferente y cada una tiene algo que aportarnos.
  • No impongas tu criterio, creencias o valores. Primero, trabaja en ser un modelo que da ejemplo.
  • Asómbrate y aprovecha los intereses, valores y aficiones comunes. La amistad surge cuando esto se comparte.
  • Sonríe y ríe con ellos. Las emociones expansivas -la sonrisa, la risa, el placer del humor- mejoran las habilidades cognitivas y las conductas sociales.
  • Ayuda si puedes, no pierdas la oportunidad de hacer algo por los demás.
  • Habla bien de los demás, no critiques. Enfócate más en salir del problema y resolverlo.
  • No pierdas la educación: gracias, perdón y por favor.
  • No olvides que para recibir tienes que dar y darte primero.

Ahora que te encuentras más cerca de ellos, ¡súmate al reto! La familia es nuestra compañera de viaje, hagamos del paso por el mundo con ella, un espacio muy enriquecedor, donde aprendamos a amar más y mejor cada día.

Licenciatura en Desarrollo Humano y Familiar

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